lunes, 9 de junio de 2014

Fuente: tbm-missions.blogspot.com
Sumisión quiere decir, acatamiento, subordinación manifiesta con palabras o acciones a otra  u otras personas y la palabra someter es subordinar el juicio, decisión o afecto propios a los de otra persona, sujetar, humillar a una persona, una tropa o una facción. La palabra obediencia es cumplir la voluntad de quien manda. Estos dos conceptos no deberían aplicarse a la mujer.  

Los argumentos a favor de esta idea, son los que incluyen muchas religiones, porque se crearon en la Edad Antigua o en la Edad Media, en sociedades patriarcales, donde las mujeres tenían un papel secundario y siempre subordinado. 

La superioridad masculina es algo no discutido en todas las tradiciones; los textos religiosos de diferentes culturas lo atestiguan: "Los hombres son superiores a las mujeres, a causa de las cualidades por medio de las cuales Dios ha elevado a éstos por encima de aquéllas, y porque los hombres emplean sus bienes en dotar a las mujeres. Las mujeres virtuosas son obedientes y sumisas: conservan cuidadosamente, durante la ausencia de sus maridos, lo que Dios ha ordenado que se conserve intacto. Reprenderéis a aquellas cuya desobediencia temáis; las relegaréis en lechos aparte, las azotaréis; pero, tan pronto como ellas os obedezcan, no les busquéis camorra. Dios es elevado y grande", enseña el Corán en el verso 38 del capítulo "Las mujeres". Elizabeth Rice Handford, la escritora del libro "¿Yo? ¿Obedecerle a Él?” está a favor de la sumisión de la mujer a su marido ya que nos dice que la esposa debe obedecer a su marido siempre y en todo, no importa lo que él le diga que haga. La esposa creyente no debe desobedecer a su marido en ninguna circunstancia, aunque el marido sea inconverso. Por ejemplo, si él le dice que ella no debe asistir a los servicios dominicales de la iglesia bíblica local, ella debe obedecer y cumplir con los deseos de su esposo. Otro ejemplo a favor de esta tesis es el nuevo "Cásate y sé sumisa"  editado por el Arzobispado de Granada, ya que en el data unas series de argumentos en contra de los derechos de la mujer, y considera al hombre superior a la mujer y ésta debe obedecerle en todo lo que el marido diga.
Fuente: www.izca.net

Al principio, en la Creación, dios creó a dos géneros distintos para cada especie, no siendo la especie humana una excepción, creó al hombre y a la mujer. Somos diferentes en apariencia. Físicamente Dios nos creó para complementar el uno al otro, y para lograr ese objetivo nos creó diferentes. Sin embargo, no nos puso diferentes ideas, diferentes almas, o diferentes espíritus, solo diferentes cuerpos. A lo largo del tiempo este principio ha sido olvidado por muchos, personas que en este mundo lo único que han traído ha sido discriminación, racismo, y separación entre nosotros. El machismo nació precisamente de que a algún “brillante” ser, se le ocurrió que los hombres son superiores a las mujeres. Que ellas no tienen los mismos derechos. Por supuesto que esto es totalmente falso. Dios al crear a las mujeres también les dio dignidad, les dio un alma exactamente igual a la de cualquier hombre, aunque nuestros ojos humanos no puedan ver eso, todos sabemos que es un hecho. Las mujeres son discriminadas constantemente en muchos lugares. Algunas empresas no les dan trabajo, aunque sean perfectamente capaces, porque son mujeres. Y muchos hombres creen que ellas no pueden llegar a trabajar nunca como un hombre. Esto es cierto sí, pero a nivel físico. Intelectualmente tienen las mismas capacidades, son iguales y por lo tanto merecen los mismos derechos.  Sin embargo todos sabemos que las discriminaciones hacia las mujeres aún suceden. La violencia intrafamiliar es un ejemplo. La mayor parte de las víctimas son mujeres, y no podemos erradicarla porque las víctimas, por miedo, no denuncian que son maltratadas. Se ha creado ya una conciencia mundial de que todos somos iguales y que todos merecemos lo mismo, sin embargo este modo de pensar no ha querido ser adoptado por muchos, por miedo, por falta de información, o por inseguridad en uno mismo. Inseguridad creada por los mismos motivos. Todos somos iguales. Eso debemos de recordarlo siempre. las relaciones de pareja son para que dos personas se quieran y se respeten no para discriminar y humillar uno al otro.

En mi opinión, no. El hombre y la mujer tienen igual dignidad y todo en el matrimonio debe hacerse de común acuerdo. Nadie tiene obligación de obedecer al otro. Es cierto la mujer debe respetar a su marido y serle fiel pero al igual que la mujer el hombre. Lo que no se puede permitir es que la mujer se deje "machacar" por su marido ya sea a golpes o insultada. Lo que dice la Biblia es que la mujer se sujetará a su marido como éste se sujeta a Cristo, es decir, mientras el hombre siga a Jesús, la mujer puede estar segura y confiada de que la tratará bien y la llevará por un buen camino, pero hay hombres, como comprenderás, que se creen que las mujeres somos sus esclavas y nos pretenden maltratar y utilizar y eso no es lo que dice la Biblia, y nunca dice que es para que le sirviera en todo, sino que sería la ayuda idónea, es decir que lo complementaría, cada uno tenemos ciertas características que juntas se complementan.  Según la Biblia Dios no hizo a la mujer de los pies del hombre para q no fuera pisoteada, ni de la cabeza para ser más, sino de la costilla para estar a su lado y ser complemento.

Andrea Georgiana Balaban

0 comentarios:

Publicar un comentario en la entrada