domingo, 13 de marzo de 2016



Contador lidera el grupo, durante la etapa de la París-Niza. KENZO TRIBOUILLARDAFP-PHOTO

La París-Niza es una carrera fetiche para Alberto Contador, a la que dispensa un especial cariño. La prueba que le destapó como ciclista de tronío.Contador exhibió sus ambiciosas intenciones a 28 kilómetros de la llegada, cuando después de imprimir el Tinkoff un elevado ritmo para cazar a un grupito de fugados, saltó del pelotón y puso a todos en fila india. Un ataque para medir fuerzas y arañar dos segundos en un sprint bonificado. Los intenciones del español quedaron claras y Matthews, el líder comenzó a temblar.El segundo ataque del español puso contra las cuerdas a Tom Dumoulin. A Falta de 3,7, Contador lanzó su tercer y corto ataque, una ofensiva prolongada por el ruso Zakarin, que fue el más rápido en sprint postrero entre él, Thomas (segundo) y Contador (tercero). La resolución de la carrera queda para el domingo, con una jornada rompe piernas, con seis puertos, con un final trepidante, con el ascenso al col d'Eze (primera categoría) a poco más de 20 de la meta, en Niza. Un descenso que se antoja definitivo.

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