lunes, 1 de junio de 2015



Dormir es necesario para el desarrollo de nuestra memoria. Un siglo de estudio sobre la materia lo ha dejado claro. Sin embargo, no se sabe bien cómo funciona ese mecanismo. Al principio se creía que la función del sueño era pasiva, apagando los sentidos para que los estímulos externos no interfiriesen con la formación de recuerdos. En los últimos años, sin embargo, se ha descubierto que en las horas de sueño se desarrollan procesos que fijan las memorias.                                                                                                                                                                                                                                                    (Fuente: http://www.efficientlifeskills.com/)





Respecto a esto, hay teorías en ocasiones contrapuestas. Una de ellas dice que el sueño debilita parte de las sinapsis nerviosa, las conexiones entre células nerviosas que ayudan a conservar los recuerdos. En esta línea, un estudio afirmaba que olvidar lo accesorio es necesario para recordar lo importante, como a veces es necesario tirar muchos papeles para poder encontrar con más facilidad los documentos relevantes. Dormir serviría, según esta hipótesis, para olvidarlo casi todo dejando solo las memorias fijadas en las sinapsis más fuertes. En un ciclo completo de sueño, de más de 90 minutos, se fortalecerían las memorias adquiridas recientemente.


Un planteamiento alternativo propone un proceso combinado en el que algunas conexiones se debilitan y otras se refuerzan, estas últimas a través de lo que se conoce como potenciación a largo plazo (LTP), una intensificación duradera de las señales entre dos neuronas producida cuando ambas se estimulan a la vez.

Ahora, un grupo de investigadores de la Universidad Federal de Río Grande del Norte (Brasil), ha tratado de estudiar los dos planteamientos midiendo los niveles de una proteína relacionada con la potenciación a largo plazo durante el sueño. Después, utilizaron esos datos para construir modelos informáticos para observar cómo se forman las conexiones entre neuronas durante el reposo.

Sus resultados, publicados esta semana en la revista PLOS Computational Biology, sugieren que la LTP no solo refuerza algunas de esas conexiones durante el sueño sino que también las reorganiza favoreciendo la aparición de nuevas memorias. Según los autores, este mecanismo muestra que las dos teorías sobre el papel del sueño en la formación de memorias a largo plazo no se contradicen, sino que son distintas etapas en la consolidación de los recuerdos.

Esto, en conclusión, ha sido un gran hallazgo y ha hecho entender mejor como funciona nuestro cerebro mientras dormimos, complementando las dos teorías que había al respecto. Tener las suficientes horas de sueño son indispensables para recordar todo aquello que es importante y fortalecer nuestra memoria, algo necesario para el ámbito escolar y laboral.




Fuente: http://elpais.com/
Clara Martínez Murillo                                                                                     1º Bachillerato E

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