lunes, 15 de junio de 2015

Aún parece cosa exclusiva de adictos a las novedades, pero el Internet de las cosas va instalándose discreto y seguro en el día a día. Relojes inteligentes, los electrodomésticos conectados a la Red, etc hacen gala de la miniaturización de los procesadores y diseño inteligente, algunos tan deslumbrantes que ocultan carencias en aspectos como la seguridad.

A diferencia de los ordenadores, los usuarios de smartphones y de otros dispositivos apenas se preocupan por la seguridad de los dispositivos. Este hecho puede extenderse a accesorios de uso tan común como las webcams, muy vulnerables. La mejor manera para que quedemos expuestos es conectar nuestros dispositivos a una wifi pública.

Fuente: ohmygeek.net
Los piratas informáticos están atentos a los nuevos gadgets. No necesitan ser genios: basta con que practiquen el Google hacking para campar a sus anchas por las tripas de nuestros dispositivos (esta técnica no implica más que aprovechar el buscador para aprender sencillas técnicas de pirateo).

Lo único que protege al usuario, de momento, es la confusión de los ciberdelincuentes, que aún no han dado con la clave para sacar dinero tras conseguir acceder, por ejemplo, a nuestro reloj inteligente. Los expertos afirman que la ciberdelincuencia es una industria; hasta que no haya un volumen suficiente de dispositivos en el mercado no se efectuarán ataques a gran escala. En jerga económica, los piratas aún no saben cuál es el coste de oportunidad.

Cada vez más, se desea controlar a distancia las cámaras y los receptores de audio. Existen páginas web dedicadas exclusivamente a ver lo que están grabando cámaras de móviles personales y conseguir tráfico de visitas.

En el caso del audio, no solo es posible grabar y acceder a distancia a las conversaciones, sino controlar por vía remota el teléfono para que escuche, las 24 horas del día, todo lo que se diga alrededor, incluso cuando no lo utilizamos para hablar. Aquí os dejo un vídeo informativo de estas prácticas publicado por el diario "El País".



Muchas de las personas interesadas en hackear y extraer datos de otras personas, piensan: ¿para qué jugarse el tipo instalando micrófonos en un centro de flores de un restaurante pudiendo abducir, gracias a Google, el móvil de la persona espiada?
Fuentes utilizadas:
-Diario 'El País'.
-Youtube.
-Imagen: ohmygeek.net
Ángela Carrasco Pintor. 1º Bachillerato E.

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