jueves, 28 de mayo de 2015

Los Criptanenses llevamos ya unos años viéndole "mendigando" por nuestras calles. Al salir a la calle lo más frecuente es encontrarnos a Christian Heetebrij, el mendigo más conocido de nuestro pueblo. Lo podemos ver sereno y "filosofeando" o con una litrona de cerveza o un cartón de vino. Igual está en la biblioteca, que nos lo encontramos en un banco de la plaza, en la puerta de Mercadona o en la calle Castillo. Algunos le miramos con reojo, otros ni si quiera le miran, mientras que otros le saludan y comienzan una conversación con él.

Para la mayoría es un gran desconocido, pero en la entrevista que concedió a Laura Figueiredo para su blog "A la vuelta de la esquina", nos cuenta como su enfermedad mental junto el consumo de alcohol le lleva a tener que dejar muchos trabajos como profesor y vivir de la mendicidad. Él asume que es un mendigo, pero con clase y estilo, y no culpa a nadie de su situación actual.

Fuente: www.campodecriptana.info
Afirma que la calle destruye a las personas cuando no las mata, incluso a personas de familias con recursos económicos normales y con altas formaciones. Es holandés, 56 años, Licenciado en enseñanza inglesa, tiene el posgrado y tres másteres. Ha recorrido muchos países siempre como profesor.

Christian afirma que ahora tiene planes de trabajo, por lo que está motivado y lleva varios días sin beber, de esta manera puede medicarse y seguir adelante. En la entrevista Christian se encontraba sereno en un banco del Pozo Hondo, comunicándose perfectamente en español.

Christian llegó a Campo de Criptana porque está en la pensión del pueblo alojado, en otros pueblos hay albergues pero no le gusta aguantar ronquidos, pies, pedos... de otra gente, le gusta dormir solo. Afirma que Campo de Criptana dentro de lo que cabe le ha tratado bien. Ha conseguido dar clase a 3 o 4 personas, y al día se saca unos 10 euros para pagar su pensión, comida y vicios.

Lleva varios días sin probar el alcohol. No bebe cuando esta ocupado, pero la mayoría del tiempo no tiene nada que hacer y se pone a beber, problema por el que no puede tomar su medicación. Se le ha diagnosticado bipolaridad, tiene una cara buena, y la cara de la autodestrucción.

En Criptana le gusta ir a la biblioteca a leer la prensa, hacer sudokus o coger algún libro prestado.

En cuanto a su formación cabe destacar que tiene una Licenciatura en enseñanza inglesa como lengua extranjera,y posgraduado en Boston y tres másteres. Terminó de formarse en Estados Unidos hace ya 35 años.

No tiene padres, con sus hermanos no mantiene casi relación por su situación actual, pero cuenta que cuando tenía trabajo y buena calidad de vida, sus hermanos y sobrinos han venido a España a visitarle.

Vivió en Valencia durante 15 años, donde enseñaba a los médicos de un hospital inglés. Allí estuvo con su pareja, una periodista valenciana, desde el 82 al 97. Después se fue a Portugal a trabajar en la enseñanza privada; en 2001 volvió a Holanda para dar inglés y castellano en un colegio privado. En Escocia estuvo dando castellano en un colegio privado, voló a Marruecos y finalmente en 2004 acabó dando clases en la República Checa. Allí lo ingresaron en un psiquiátrico donde le diagnostican bipolaridad maniático depresiva. 

Ha estado varias veces en centros de rehabilitación, pero ha tenido que "huir" de ellos porque no aguantaba sin fumar o beber y tanta biblia, ya que son centros de adoctrinación.

Desde entonces ha trabajado en España, donde los trabajos le duraban unos meses. Entraba en crisis y los psiquiatras le desaconsejaron trabajar con niños y adolescentes. Los brotes depresivos y el alcohol le dejan sin trabajo, por lo que alterna trabajo y mendicidad.

En la entrevista, formuló literalmente: "La calle mata. Yo conozco a mucha gente que ha muerto en el camino. Crees que vas a estar unos días que es algo por un tiempo y luego es más y más."

Ahora va a viajar a Portugal para ponerse a trabajar otra vez, dando clases a los médicos. Viajará después a Fátima donde podrá sacar 500 euros por trabajar de traductor en una pergrinación. Con este dinero podrá pagarse viajes y pensiones. Su último plan cercano es irse a una granja del norte de un amigo alemán para trabajar con ganado.

Afirma no culpar a nadie de su situación actual, todo lo que tiene y le está pasando es por su culpa, es responsable de sí mismo.

La entrevista finaliza y Christian se vuelve a sentar en la puerta de Mercadona a mendigar, con su cartel de "SOS, PARA VIVIR".

Fuente: Entrevista de Laura Figueiredo para "A la vuelta de la esquina"

Yolanda Cuarteros Carmona
1º Bach E







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