jueves, 15 de enero de 2015

Imagen extraida: europa.eu
La semana pasada, semana de Reyes, el mundo sufrió un vuelco, un envite, un jarro de agua fría. En París se produjo una masacre contra el semanario satírico “Charlie Hebdo”

        Al grito unísono de “Je suis Charlie” millones de personas en todo el mundo manifestaron  su repulsa ante lo acontecido en París.

El semanario satírico francés, que se edita desde 1970, ha sido amenazado por reproducir caricaturas de Mahoma en varias ocasiones. Ya en 2006, el Charlie Hebdo tuvo problemas por publicar caricaturas de Mahoma. En 2011 la redacción del semanario satírico fue incendiada tras haber publicado un número sobre la victoria de los islamistas en Túnez y en septiembre de 2012, el semanario fue duramente criticado por publicar unas sátiras de Mahoma, poco después de haberse producido diversos ataques a embajadas y consulados occidentales en países musulmanes por la difusión de un vídeo crítico con el islam.
Lo último ha sido el 7 de enero de 2015, un atentado al semanario ha acabado con la vida de doce personas, entre ellas ocho periodistas, un visitante que estaba en la sede del semanario, dos policías y una última en el exterior del edificio y otras once han resultado heridas y por si pareciera poco, en su intento de huir de las fuerzas de seguridad, se han sumado más víctimas mortales, cuatro ciudadanos franceses de origen judío.
Imagen extraída: canasto.es

¿Pero qué debían haber hecho? Poner una mordaza a sus lápices para no molestar a nadie, no denunciar con sus viñetas lo que de verdad existe, taparse los ojos para no ver lo que ocurre con el fanatismo para no denunciarlo…


El mundo entero se ha volcado con Francia, con la frase “Je suis Charlie”, los dirigentes de todos los países democráticos y millones de personas anónimas se han solidarizado y han apoyado la libertad de expresión saliendo a la calle a manifestar su repulsa a este suceso. Con sus gestos, como luchar con “la libertad de expresión” han dejado patente que no están de acuerdo con el radicalismo islámico, con la falta de libertad, con las amenazas…
Pero ¿qué nos pasa?, cada día en el mundo mueren cientos de inocentes por su libertad, por expresar su opinión, por vivir en lugares conflictivos y nadie dice nada y los medios de comunicación apenas lo mencionan, y los dirigentes hacen oídos sordos, y al pueblo le resulta indiferente. ¿Por qué? ¿No son también personas?, ¿no tienen derecho también a decir lo que piensan?, ¿no tienen derecho a vivir dignamente?, ¿no tienen derecho a vivir en paz? 
Por supuesto, apoyo todas las manifestaciones de repulsa a lo ocurrido en Francia, estoy totalmente de acuerdo con las medidas que se puedan tomar para evitar que terroristas anden circulando por los países a sus anchas, pero reivindico más implicación en los problemas que tienen millones de inocentes invisibles en todo el mundo, más “Je suis persona”.

Cada día doy gracias a “Dios” ¿pero a qué Dios? A cualquier Dios que escuche, creo que ningún Dios respalda la masacre ni la injusticia, es el fanatismo el que saca las cosas de lugar, el que no deja a nadie de vivir en paz. ¡SI! doy gracias a “Dios” de vivir en una tierra dónde puedes hacer una viñeta satírica del Rey, del Papa, de Dios, de personalidades influyentes y no pasa nada, cada cual lo interpreta a su manera y todo para delante. Doy gracias de tener una educación que me permita pensar libremente, que me permita elegir a mi gusto y que me haya enseñado a respetar a todos, cada cual con sus ideas, su aspecto y su forma de vivir. ¡Je suis Charlie! ¡Yo soy persona!


Mercedes Gómez-Lobo 1º Bach. Distancia 

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