viernes, 14 de noviembre de 2014


Se acercan los exámenes (si no han llegado ya) y toca ponerse a estudiar, ¡qué remedio! 

Existen muchas formas de hacerlo: madrugando, por la calle, mientras comes... pero, ¿todos los métodos son buenos? Aquí te traigo unos cuantos consejos personales para estudiar tranquilo y de forma ordenada. ¿Te apetece leerlos? Pues ahí van...




1) ¡Sssshhh! ¡Silencio!

Está claro: el vecino en obras parece no querer que apruebes; tampoco quiere tu madre al teléfono o tu perro suplicando que lo saques a hacer sus cosas. Pero aunque vivas en el lugar más ruidoso del universo siempre hay métodos para mantener la cordura y no verte obligado a arrancarte el tímpano con un sacacorchos (no intentarlo en casa); recuerda que existe un lugar llamado BIBLIOTECA en el que encontrarás carteles como estos, también llamados "barreras anti vecinos, teléfonos y perros".

También puedes buscar otro sitios más silenciosos, como la casa de un amigo, y ya de paso estudiáis juntos. Aún así no tengas esta última opción como costumbre, no queremos "okupas" en las casas de nadie.

2) ¡Muévete!

En muchos casos estudiar sentado de cara al papel resulta un tanto incómodo y pesado, por no decir insufrible. Una opción que a mí siempre me ha sido de gran utilidad es andar, andar y andar, dando vueltas por la habitación, saltando, haciendo el pinopuente, pero evitar estar sentado frente al papel durante 3 horas seguidas.

Tal vez el aguantar tanto tiempo frente al libro te desconcentre más que andar mientras intentas memorizar el pensamiento de Platón y los Epicúreos y la madre que los parió.


3) Descansa un rato


A menos que estudies a punta de pistola, lo recomendable es parar un rato y desconectar. Con parar un rato me refiero a unos 5 o 10 minutos, no a esos "ratos" de 2 o 3 horas o días.

Lo mejor que puedes hacer durante esos minutos es tomar el aire, dar una vuelta (si todavía no estás cansado de andar), beber agua, comer algo o ir al baño (no intentar hacerlo todo a la vez).

4) Organízate o muere en el intento

¿Acumulación de exámenes? ¿Ataques de ansiedad inoportunos? ¿Madrugones? Todo esto es solucionable con una correcta ORGANIZACIÓN. Un consejo bastante útil: establece prioridades.
Está claro que no todos lo exámenes son iguales, en importancia, contenido y tiempo dedicable, con lo cuál su estudio no es idéntico. Lo mejor que puedes hacer es decidir que vas a estudiar primero, que vas a estudiar después y que vas a dejar para el final. Ya tendrás tiempo para decidir qué harás el sábado por la noche...

  • Empieza con algo sencillo, de tal forma que te dará mucha menos pereza ponerte a estudiar. De esta forma nos tendemos una trampa a nosotros mismos.
  • Después, lo más duro y largo. Ahora que nos hemos puesto a estudiar no nos queda más remedio que seguir con ello, así que bajamos la cabeza y vamos a por todas. 
  • Al final, algo relajado, para no acabar tirándote de los pelos (no queremos jóvenes calvos).

Tampoco pretendas memorizar 2 temas + 3 temas + otros 2 temas en uno o dos días, a menos que tengas cables en la cabeza, entonces sí. Así que vete despidiendo de dejarlo todo para el último día, por mucho que te vaya el riesgo.

5) ¡DUERME! 

Presentarte a un examen con un déficit de sueño de 3514 horas no es recomendable (desde mi punto de vista): 
no solo estarás más cansado, te dolerá la cabeza, estarás de mal humor y te costará muchíiiisimo más concentrarte. 
No hay algo peor en un examen que un molesto, intenso
y taladrante dolor de cabeza, así que cuidado con esto. 

Una mente descansada es una mente feliz.


6) ¡Hágase la luz!

¿Estudias en el Paleolítico? ¿No? Entonces deberías emplear una correcta iluminación al estudiar. Una pequeña lámpara, flexo o aplique siempre es de gran utilidad. Si por otro lado pretendes dejarte la vista en el intento, haz de tu zona de estudio una caverna con murciélagos y estalactitas. 


7) Escribe, escribe, escribe, escribe, escribe...


Siempre te será mucho más fácil aprender algo si lo escribes. Recuerda: los resúmenes y esquemas son tus mejores armas a la hora de estudiar. Muchos dicen que es una pérdida de tiempo, pero desde mi punto de vista es una INVERSIÓN en tiempo. 
No solo son muy útiles para tener en cuenta lo que hay que estudiar y lo que no, también te harán ahorrar en subrayadores y, a la vez que escribes, memorizas; todo son ventajas, tenlo en cuenta. 


8) ¡¡MNEMOTECNIA!!

Reglas mnemotécnicas, ¿te suenan? El segundo mejor amigo del hombre. No es tan difícil memorizar una parrafada si las usas. Hay quien te tachará de loco por usarlas, NI CASO. Un par de ejemplos:


-Pretendes memorizar la pirámide de Voltaje, Intensidad y Resistencia (ley de Ohm): 




  • V de VICTORIA, siempre irá arriba
  • I de IZQUIERDA siempre se situará a la izquierda de la pirámide.
  • R de RIGHT (en inglés: derecha) siempre estará en la parte derecha.

-Pretendes memorizar los planetas del Sistema Solar.

MVecina Tiene Muchas Joyas, Solo Una NPresta.


9) Échale ganas

Ningún examen se aprobará solo, tendrás que currártelo. No esperes que el boli se ponga a escribir por si solo ni tampoco que sea otro quien memorice por ti.

Todo esfuerzo tiene una recompensa y recuerda que Roma no se hizo en un día. Sé constante y no te fuerces demasiado, ¡pero tampoco te confíes! 


Siguiendo estos pasos más algunas técnicas propias (que todo el mundo suele tener) seguro que aprobarás.



¡Suerte!




                                                                                            Antonio Manjavacas Lucas, 1º Bach. E






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