domingo, 16 de marzo de 2014

Lejos quedaron las negociaciones de Naciones Unidas, en una guerra con principio pero sin un final claro, la cual ha cumplido tres años de combate. Más de 140.000 muertos, 10.000 de ellos niños. Nueve millones de desplazados, más de una cuarta parte de ellos en el extranjero. El régimen que gobierna Siria ha puesto en marcha la política de unas elecciones que le facilitarán el camino al presidente Bachar el Asad.
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El transcurso de la guerra no puede ser más beneficioso para El Asad. La toma de la localidad de Qusair en mayo, le reforzó en la frontera con Líbano y le despejó el camino de Damasco a su propiedad de Latakia, al norte. Las fuerzas gubernamentales han cercado Yabrud, otro territorio que le disputan los rebeldes. En Alepo, mayor ciudad del país, el régimen no ha dudado en recurrir a armas primitivas, como barriles cargados con explosivos lanzados desde helicópteros, que han provocado una gran cantidad de muertes y cuyo uso ha condenado la ONU.
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Y en ese contexto, El Asad ha decidido convocar elecciones presidenciales. Las reglas las dejó claras: se podrán presentar candidatos mayores de 40 años, que hayan vivido en Siria durante al menos 10 años y que no tengan pasaporte de otro país. Quedan excluidos los líderes de la opositora Coalición Nacional Siria, y las potencias occidentales.
El Asad, cuyo mandato de siete años finaliza el 17 de julio, aún no ha anunciado si se presentará a la reelección. En 2000, el Estado le atribuyó al Presidente una victoria con el 99% de votos, con una reelección en 2007 con el 97% de votos.
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La falta de legitimidad de una convocatoria semejante este año la puso de relieve el mediador de la ONU, Lakhdar Brahimi.
Fue Brahimi quien logró sentar al régimen y a los opositores a negociar en Ginebra en enero. Lo único que se sacó de esa cumbre fue que las partes en liza se hablaran directamente en la misma sala. El régimen llegó acusando a sus interlocutores de terroristas y a países como Arabia Saudí y Turquía de entregarle armas a grupos rebeldes afines a Al Qaeda. Los opositores no pudieron reaccionar.
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Tanta confianza ha recuperado El Asad que el miércoles salió por primera vez en meses fuera de la ciudad de Damasco, que hasta ahora ha sido su búnker. Fue una breve visita a Adra, localidad al noreste de la capital que las tropas oficialistas despejaron de rebeldes hace tres meses. La prioridad del Presidente en esa visita fue “atender a las necesidades de los sirios”. Visto el tipo de referendum que planea, al menos las de aquellos que le apoyan.
Beatriz Olivares Calonge, 1º de Bachillerato.

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