sábado, 1 de marzo de 2014



Corren tiempos difíciles para gran parte de la población española. Rescates bancarios, amnistías fiscales, barridos de derechos laborales y recortes en servicios públicos básicos se repiten, mientras la cola del paro aglutina a casi el 26% de la población activa1, la pobreza infantil ronda el 20%2, la brecha social se estira hasta límites insospechados y la vivienda parece haber dejado de ser un derecho protegido por nuestra “intocable” carta magna. Miles de familias penden del subsidio de 426€ y de las tan castigadas pensiones de nuestros mayores.

Es ahora cuando las ONG juegan un papel más que fundamental en la sociedad española. Son ellas las que permiten la supervivencia de todas esas personas, y son ellas las que con esfuerzo, dedicación y compromiso inyectan a diario una dosis de la conciencia ciudadana que tanto hace falta en nuestra sociedad y, sobre todo, en este mundo. De manera desinteresada, muchos individuos sacrifican gran parte de su tiempo enrolándose en ONG como Cáritas o Cruz Roja; ahora bien, ¿podemos afirmar que la labor de las ONG garantiza la justicia social? ¿Creemos que es suficiente que los pobres reciban únicamente lo que les sobra a las personas con una renta media o alta?

Algo que no deja de inquietarme es por qué colaboramos exactamente con una ONG. ¿Creemos que debería haber más política social y donando parte de nuestro dinero reivindicamos más intervención estatal aunque esto suponga el incremento de la presión fiscal; simplemente queremos poner algo más de nuestra parte, o en realidad lo que buscamos es que la caridad sustituya los derechos sociales?

Sorprende ver en la prensa que importantes representantes, muchos de ellos del sector más liberal-católico, como el presidente de la Comunidad de Madrid, se preocupan por los comedores sociales u otras asociaciones caritativas, mientras que cuando su comportamiento importa verdaderamente, su cabeza vuelve a la Escuela de Chicago y su retórica sólo predica bajadas de impuestos y la reducción de las ayudas públicas para los desfavorecidos. Es importante que sepamos que lo que quieren esos personajes tan influyentes es que las administraciones públicas dejen de garantizar derechos y que las grandes fortunas decidan ayudar o no a los desfavorecidos.

Ignacio González, presidente de la Comunidad de Madrid
Imagen con licencia creativecommons extraída de http://www.lamarea.com/

Alcaldesa de Madrid en un centro de acogida para personas sin recursos
Imagen con licencia creativecommons extraída de http://www.lamarea.com/

Sorprende incluso aún más que el grande entre los grandes, el fundador y accionista mayoritario del gigante Inditex (sociedad que incluye Zara, Bershka, Pull and Bear, Stradivarius, Massimo Dutti3) y tercera persona más rica del mundo, que acumula un capital estimado en 57.000 millones de dólares4 (unos 42.000 millones de euros5), el español Amancio Ortega, donase 20 millones de euros a Cáritas6, mientras que al menos una parte de la ropa que comercializan sus marcas procede de talleres de la India en los que buena parte de la mano de obra está formada por contingentes de adolescentes que trabajan sin contrato, privados de libertad y en condiciones insalubres durante más de 72 horas a la semana por un salario de 0,88 euros al día7.




Tampoco pasa desapercibido el programa de La 1, Entre todos. Este programa, que ha alcanzado una gran popularidad entre gran parte de la población española, selecciona a personas que están pasando por un mal momento económico, que necesitan dinero para abrir un negocio, etc. y espera las llamadas de individuos que decidan ayudarles con parte de su dinero8. A mi juicio, este tipo de programación nos presenta la ayuda a los necesitados como algo totalmente desligado de la política. Intenta hacernos creer que existe pobreza en nuestro país porque los ciudadanos no somos solidarios y pretende que olvidemos que son las decisiones políticas de algunos las que mejor pueden solucionar esos casos de miseria. Entre todos es un programa que busca sustituir la justicia social por la caridad, busca que no sea la administración la que luche contra la pobreza, y pretende que el pobre tenga que aparecer llorando en televisión para que el rico le permita subsistir. Emociones y sentimentalismos en lugar de reivindicaciones. Entre todos persigue destruir los servicios públicos y que la gente se olvide de que tiene derechos. Persigue que sea únicamente la caridad la que se ocupe de los desamparados.


Toñi Moreno, presentadora de Entre todos.
Las propias ONG se quejan de que las ayudas públicas son insuficientes y de que se han reducido cuando son más necesarias. De hecho, el secretario general de Cáritas en España, Sebastián Mora, afirma que desde la organización se está tratando de "estirar" lo máximo posible para ayudar aunque reconoce que "ni pueden, ni deben, ni sería conveniente sustituir al Estado". Afirma que a Cáritas le preocupa, "la fractura, la brecha y la desigualdad que se está generando en la sociedad", donde "los que tienen, cada vez tienen más y los que no tienen, cada vez tienen menos y, además, cada vez son más los que tienen menos". No obstante, Cáritas "cree que este aumento se puede detener" con una "concienciación ciudadana amplia, una concienciación empresarial amplia y con una política distinta"9.

Espero al menos que no retrocedamos al espíritu de la “Vieja España”, en la que el problema no era la pobreza o la desigualdad, sino el hecho de que la disminución de la miseria impedía a las familias acomodadas ofrecer su caridad (véase el artículo que aparece en la siguiente imagen)10.


Agencia CIFRA, España, 1973

Imagen con licencia creativecommons extraída de http://www.lamarea.com/


Para terminar, adjunto un par de citas de dos conocidos escritores y periodistas:

 “Si a mí me mandasen disponer por orden de precedencia la caridad, la justicia y la bondad, el primer lugar se lo daría a la bondad, el segundo a la justicia y el tercero a la caridad. Porque la bondad, por sí sola ya dispensa la justicia y la caridad, porque la justicia justa ya contiene en sí caridad suficiente. La caridad es lo que resta cuando no hay bondad ni justicia.”
José Saramago, Premio Nobel de Literatura en 199811

“A diferencia de la solidaridad, que es horizontal y se ejerce de igual a igual, la caridad se practica de arriba-abajo, humilla a quien la recibe y jamás altera ni un poquito las relaciones de poder12.
Eduardo Galeano


SALVA FUENTES LUCAS-TORRES
1º BACHILLERATO B
01/03/2014


10http://www.lamarea.com/2013/12/08/la-caridad-el-escaparate-para-exhibir-pobres/



La imagen inicial tiene licencia creativecommons y fue tomada por Quinn Dombrowski. Extraída de http://www.flickr.com/photos/quinnanya/8043877054/

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