viernes, 31 de enero de 2014


Los movimientos independentistas en Cataluña son una realidad cada vez mayor, para ello solo tenemos que fijarnos en como las encuestas muestran el aumento catalanes a favor de la independencia (según la CEO mientras que en 2011 el 42’9% estaban a favor, tan solo dos años después, en 2013, el número ha llegado al 55’6%). Todo esto no ha pasado por desapercibido en ningún lugar de España, consiguiendo noticias relacionada con este tema más minutos que los que hubiese ocupado hace unos años, lo que genera una muy notable división, ya no solo en la comunidad autónoma, sino en nuestro país. 


Esta división se evidencia en dos grupos, los partidarios y los que no (aquí entrando parte de los catalanes y un gran porcentaje del resto de españoles), ambos con argumentos y opiniones varias.

Lejos ya de los sentimientos independentistas, claramente influyente pero ya no usados como motivo, que pudo crear la Renaixença, nos encontramos ante una comunidad, como he dicho, cada vez mayor reivindicando su existencia fuera de España. Sus argumentos, varios, pero la mayoría coinciden en una cosa: no se sienten españoles. Muchos pensarían que es una defensa poco útil, pero es más de lo que creen. Sentirte fuera de una nación que te gobierna te llevará a rechazar prácticamente casi todo lo que propongan que afecte a tu tierra, algo que han sabido aprovechar los políticos. ¿Cómo? Bueno, sin duda aquí ha jugado un papel fundamental los medios de comunicación. La politización de TV3 es algo que no pilla por sorpresa (algo que ha llegado a cruzar el charco) dando una excesiva imagen de favor a la independencia y sirviendo como altavoz para las palabras de políticos como Artur Mas y Oriol Junqueras. Estos y sus respectivos partidos, la crisis y la televisión y otros medios han sido los principales impulsores para el crecimiento de movimientos independentistas y, sin duda, han sido el factor que ha impulsado el argumento más utilizado ahora por los catalanes, los más de 16.000 millones de euros que dispondrían siendo independientes (algo muy subjetivo). Otro síntoma del aumento de esta colectividad es la mayor cantidad de gente que ha participado en las manifestaciones organizadas en la Diada (fecha de referencia para los partidarios a la independencia). 
(Imagen de la Diada de 2012 www.revista-utopia.blogspot.com)
En oposición tenemos al segundo grupo, contrarios de la Independencia de Cataluña, y el más numeroso. Incluye poco menos de la mitad de catalanes y la mayoría del resto de españoles, y podría decirse el grupo con más motivos, aunque algunos carecen de sentido. Los catalanes no a favor de la independencia, como principales argumentos, defienden que se sienten españoles y prefieren un futuro junto al país que separados, temiendo lo que pueda ocurrir. Pero el resto de españoles contrarios a este tema sus justificaciones van desde un sin sentido “son españoles y punto” a algunos más interesantes que se preocupan de todo lo que perdería España (cultural y económicamente). Claramente esta parte no entiende los sentimientos independentistas, aunque si más de lo que creen. El orgullo de pertenecer a su patria es equiparable al de los catalanes con su tierra, aunque muchos no lo puedan ver. En este grupo se encuentran también los que “odian a los catalanes” ya que la sociedad nos incentiva muchas veces ese odio a todo los que no se sientan españoles. Y aquí es donde juega una gran relevancia, otra vez, los medios de comunicación, que pueden llegar a dar una imagen equivocada de lo que es realmente el independentismo. 

Dos multitudes con ideas diferentes y cada una defendiendo sus intereses. Con el anuncio de la consulta a finales de este año el enfrentamiento entre ambos se ha acentuado. Cada vez son más las palabras de los políticos refiriéndose a este tema afirmando que no permitirán realizarse ninguna consulta mientras otros ratifican que este noviembre los catalanes estarán llamados a las urnas. Y a la vez que los políticos acentúan sus disputas, la sociedad se divide más. Los catalanes independentistas cada vez están más lejos de ser españoles, así lo corroboran las estadísticas, y el resto su odio a estos aumentan muy considerablemente, algo que se puede palpar en redes sociales como twitter o, por ejemplo, los enfrentamientos que se han producido en la Diada. 
(Manifestación a favor de la unidad en Barcelona www.abc.es)
Sin dejar a un lado la consulta, si existiera una mayoría a favor de la independencia, la Generalitat no dudará en usar esos datos para pedir un referéndum vinculante, algo que se negará cualquier gobierno. Pero, si esto sigue así, algún día tendrá que llegar ese referéndum y si saliese la opción sí, ¿quiénes somos para negarles la independencia?

Lo que ahora es seguro es que tanto la Generalitat como el Gobierno no están dispuestos a ceder, pero aún queda mucho camino por recorrer.
Jorge Ocaña Pozuelo
1º Bachillerato B

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